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Otro cosito para sentarse, o no sentarse. Pedacito de bosque con forma de silos. Este objeto arrancó hace mucho, con una primera maquetita (adjunto foto al final) hace dos años. Me doy el lujo con estos dígase proyectos, experimentos, pruebas; de trabajar poco, en periodos largos de tiempo. Trabajar sobre una forma o un material, capaz dejarlo reposar al límite de olvidarlo, y volver a retomar. Dilatar un proceso, hace que la cosa mute, gane profundidad, se llene de colores nuevos, o revire hacia un lado distinto, mejor o peor. Y otras veces en medio del dilate, te das cuenta que “la cosa” ya no te seduce, y hay que saberlo como una posibilidad y cómo algo lejos de ser negativo. Una docente que tuve de chico hablaba (creo) de la forma formada y la forma formante. La forma formada es la que tenemos en la cabeza cuando arrancamos un proceso, vaga y caprichosa. La forma formante es la que “se forma” y se reforma en su propio proceso. Y en ese proceso, condenar algo a ser excluyentemente ese algo y no otra cosa, puede ser poco enriquecedor. (De acá mi odio hacia los renders que no habilitan múltiples lecturas) Cito a una amiga artesana, que se pone en los zapatos de sus piezas y dice “haceme despacio”. Despacio siempre es mejor.